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Literatura francesa - idiomas.

Publié le 30/05/2013

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Literatura francesa - idiomas. 1 INTRODUCCIÓN Literatura francesa, literatura escrita en lengua francesa desde aproximadamente finales del siglo XI hasta el presente. Antes del siglo IX, el latín era la lengua literaria de Francia. 2 LITERATURA PRECLÁSICA A finales del siglo XI florecieron en Francia las primeras formas poéticas en francés, las canciones de gesta. 2.1 Edad media Las canciones de gesta son poemas largos que relatan las proezas de los caballeros cristianos compuestas posiblemente por trovadores errantes, conocidos como juglares, para entretener a peregrinos o a las cortes feudales. Los autores de las canciones se inspiraban en tres fuentes principales, por lo que los poemas se clasifican en tres grupos: los ciclos francés, bretón y clásico. El ciclo francés trata principalmente de héroes franceses que ponen sus armas al servicio de la religión. La figura central es Carlomagno, que se convierte en el héroe del cristianismo. El poema épico más famoso de este grupo, compuesto a finales del siglo XI y principios del XII, es la Canción de Roldán. El ciclo bretón está basado en su mayor parte en el folclore celta. El poeta principal fue Chrétien de Troyes, que vivió a finales del siglo XII. Sus poemas versan principalmente sobre el semilengendario rey Arturo de Inglaterra y sus nobles caballeros. El ciclo clásico es el menos original y por lo tanto, el menos importante. Utilizando material de los clásicos, los escritores cristianizaron a Agamenón, Aquiles, Ulises, y a los héroes de Tebas, Troya y Roma. La obra más conocida de este ciclo es el Roman d'Alexandre. Al mismo tiempo existía una literatura más popular basada en historias breves en verso. Al principio estas obras trataban sólo temas religiosos, que indicaban la preponderancia de la Iglesia sobre la vida y el arte. Pero poco a poco estos textos fueron haciéndose cada vez más profanos. Los fabliaux florecieron en los siglos XII y XIII, y aparecieron en este periodo las sátiras Le Roman de Renart y Le Roman de la Rose. Le Roman de Renart es una alegoría animal de unos 32.000 versos (después aumentaron a 100.000), en la que se critica cautelosamente a ciertas clases de la sociedad medieval francesa, incluyendo al clero y a la nobleza. Este tipo de literatura se gestó a partir de antiguas colecciones de fábulas de animales, especialmente de una traducción en verso de fábulas de Marie de France del siglo XII. La corriente didáctica y alegórica llegó más lejos aún, en el siglo XIII, con el Roman de la Rose, una obra de unos 22.000 versos en la que la rosa simboliza el amor y la amada; el deseo del poeta es entrar en el jardín y conseguir la rosa. Los primeros 4.000 versos los compuso Guillaume de Lorris, y Jean de Meun (o Meung; entre 1240 y 1305) más tarde escribió el resto del poema. La influencia de este texto se extendió por toda Europa hasta el siglo XVII. Influida por la poesía árabe y por los ritos precristianos, se cultivó en la corte de los condes de Toulouse y de Leonor de Aquitania una poesía trovadoresca que instauró una concepción del amor integrada en el sistema de valores feudal (véase Amor cortés). La poesía de los trovadores provenzales hizo su aparición a principios del siglo XII y tuvo en la figura de Guillermo de Aquitania su primer gran representante. Esta poesía alcanzó su plenitud expresiva en los poetas Bertran de Born, Arnaud Daniel y Guiraut de Bornelh. Durante los siglos XIV y XV se desarrollaron nuevas formas poéticas. Guillaume de Machaut, aunque fiel a las formas poéticas del amor cortés, introdujo muchas novedades, sobre todo en el plano formal. La poesía del siglo XV francés tiene a sus más destacados representantes en Charles d'Orléans y François Villon. Este último compuso sus dos obras importantes, Le petit testament (1456) y Le grand testament (1461), a modo de escritos burlescos. Le grand testament está formado por baladas. Estas obras, que abarcan un total de no menos de 2.500 versos, toman forma de confidencias de un hombre consigo mismo con un gran afán de vivir, aunque compartido con el sentido medieval del pecado y la preocupación por la muerte. Debido a su expresividad e individualismo, los poemas de Villon han ejercido influencia sobre la poesía lírica que se ha prolongado incluso hasta el siglo XX. La evolución de la literatura medieval francesa, de religiosa a profana, se ve más claramente en el teatro. Los dramas litúrgicos del siglo XI estaban compuestos de pasajes extraídos de la Biblia en prosa latina. Trataban siempre del nacimiento y la pasión de Cristo. Con la aparición de actores aficionados en el siglo XII, se adoptó el francés en el drama profano o secular, que empleaba aún temas bíblicos. En el siglo XIII se amplió el temario con milagros sobre los santos y la Virgen María. De este periodo datan también la primera obra pastoral y ópera cómica, El juego de Robin y de Marion. Los milagros de la Virgen María fueron el tema favorito durante el siglo XIV, y más adelante fueron adaptadas, como representaciones sueltas, las canciones en estas obras religiosas. En el siglo siguiente, el interés popular por el teatro aumentó, y las producciones teatrales se liberaron de la influencia eclesiástica. Excepto por su interés histórico, la prosa no tuvo mucha importancia en la literatura francesa antes del siglo XVI. Los relatos de aventuras consistían meramente en versiones en prosa de las canciones. Son dignos de mención tan sólo unos pocos historiadores, entre ellos Godofredo de Villehardouin y Jean de Joinville, cronistas de las Cruzadas; Christine de Pisan, autora de crónicas de la corte en elegantes versos; y Alain Chartier, cronista en verso de la desastrosa batalla de Agincourt. Todos ellos fueron eclipsados por Jean Froissart, cuyas crónicas describían intensamente el mundo de las órdenes de caballerías. Las Memorias (1524) de Philippe de Comines, que contenían ideas similares a las de su coetáneo italiano Maquiavelo, aportaron el primer relato francés de los sucesos políticos, desde el punto de vista de un hombre de Estado. 2.2 El renacimiento En el siglo XVI la literatura francesa sucumbió a la arrolladora influencia del renacimiento italiano. Los versos de Petrarca y los conceptos clásicos, en especial los de filosofía platónica, fueron aceptados con entusiasmo. Se adoptaron en la corte de Margarita, reina de Navarra, que se convirtió en el centro de la cultura francesa de la época. El más importante de los primeros poetas del renacimiento fue el escritor del siglo XVI, Maurice Scève, cuyas obras reflejan la intelectualidad del renacimiento. La expresividad emocional de Villon y de poetas de la Pléyade posteriores, desaparece en el verso de Scève y se convierte en una expresión formal de la percepción y el conocimiento. Teniendo esto en cuenta y por sus alusiones oscuras, tiene cierto parecido con corrientes poéticas del siglo XX. El renacimiento llegó a su máximo apogeo con la nueva generación de poetas. Siete poetas formaron un grupo conocido por la Pléyade, cuyo mentor incuestionable fue Pierre de Ronsard y crearon una nueva época literaria. Sus muy imitadas odas y sonetos, en Amores de Cassandra (1552), y su poema épico inacabado, La Franciada (1572), le convirtieron en el poeta más famoso del siglo. Utilizó a los antiguos clásicos como modelo, de acuerdo con las teorías poéticas de Joachim du Bellay, segundo en importancia entre los poetas de la Pléyade. Con la perfección de sus formas poéticas, Ronsard ayudó a preparar la llegada del clasicismo. Las nuevas ideas del renacimiento y en especial el nuevo concepto del humanismo hicieron su primera aparición en los escritos de François Rabelais. De sus cinco libros, los más famosos son Pantagruel (1532) y Gargantúa (1534), cómicas historias épicas de gigantes. Rabelais utilizó estos personajes para personificar la libertad y potencialidad del humanismo, que quería lograr el desarrollo completo del cuerpo y de la mente. Recomendaba una amplia moralidad, llamada pantagruelismo, dedicada a satisfacer todo lo que requería la naturaleza humana, como una manera de aceptar racionalmente la realidad. Rabelais proyecta un realismo, germinado en la alegoría Le Roman de la rose, que vuelve a aparecer en el siglo XVII en las comedias del dramaturgo Molière. Uno de los escritores en prosa más importantes de Francia, Rabelais destacó por su vitalidad e ingenio y su fe ilimitada en la capacidad del espíritu humano. Michel de Montaigne fue el prototipo del humanista erudito francés. Describió en sus Ensayos (1581-1588) su filosofía personal de todos los temas que le interesaban. Recomendaba un escepticismo suave pero universal de lo que ofrecía la filosofía para escapar de la frustración y del desencanto y lograr contentarse en la vida. Su sistema pedagógico hace hincapié en un espíritu abierto a la investigación más que a la acumulación de hechos. En política y religión, Montaigne era conservador, en búsqueda de la serenidad social e individual. Los Ensayos ofrecieron el primer modelo del hombre honesto, es decir, el caballero culto del siglo XVII. 3 CLASICISMO E ILUSTRACIÓN El siglo XVII, conocido por el gran siglo, es la época clásica de la literatura francesa. Estuvo marcado por el largo reinado de Luis XIV, con el que Francia alcanzó la cima de su poder y la hegemonía política y cultural. A esta época le siguió la Ilustración en el siglo XVIII, en el que el poder francés perdió fuerzas y la energía intelectual de la nación buscó el cambio y la reforma. 3.1 Periodo clásico

« del humanismo, que quería lograr el desarrollo completo del cuerpo y de la mente.

Recomendaba una amplia moralidad, llamada pantagruelismo, dedicada a satisfacer todolo que requería la naturaleza humana, como una manera de aceptar racionalmente la realidad.

Rabelais proyecta un realismo, germinado en la alegoría Le Roman de la rose, que vuelve a aparecer en el siglo XVII en las comedias del dramaturgo Molière.

Uno de los escritores en prosa más importantes de Francia, Rabelais destacó por su vitalidad e ingenio y su fe ilimitada en la capacidad del espíritu humano. Michel de Montaigne fue el prototipo del humanista erudito francés.

Describió en sus Ensayos (1581-1588) su filosofía personal de todos los temas que le interesaban. Recomendaba un escepticismo suave pero universal de lo que ofrecía la filosofía para escapar de la frustración y del desencanto y lograr contentarse en la vida.

Su sistemapedagógico hace hincapié en un espíritu abierto a la investigación más que a la acumulación de hechos.

En política y religión, Montaigne era conservador, en búsqueda de laserenidad social e individual.

Los Ensayos ofrecieron el primer modelo del hombre honesto, es decir, el caballero culto del siglo XVII. 3 CLASICISMO E ILUSTRACIÓN El siglo XVII, conocido por el gran siglo, es la época clásica de la literatura francesa.

Estuvo marcado por el largo reinado de Luis XIV, con el que Francia alcanzó la cima desu poder y la hegemonía política y cultural.

A esta época le siguió la Ilustración en el siglo XVIII, en el que el poder francés perdió fuerzas y la energía intelectual de lanación buscó el cambio y la reforma. 3.1 Periodo clásico Una de las primeras figuras del clasicismo fue François de Malherbe, que a pesar de ser un poeta mediocre, estableció los criterios literarios del siglo: la razón pura, elsentido común y la perfección de la forma.

En la consolidación de estos principios contribuyeron las influencias del salón de la marquesa de Rambouillet y de la AcademiaFrancesa. La marquesa de Rambouillet fue considerada la fundadora del preciosismo, una reforma del lenguaje, los modales y del ingenio.

Fue satirizada más tarde por Molière en Las preciosas ridículas (1659), por su amaneramiento y exageración.

Pregonaba el refinamiento en el lenguaje, los sentimientos y las relaciones sociales.

La marquesa de Rambouillet reunió en su salón a la mayoría de las figuras literarias contemporáneas.

La forma y el contenido eran el tema de la controversia literaria de la época.

Sediscutían y criticaban los dos sonetos, 'Job', de Isaac de Benserade, y 'Uranie', de Vincent Voiture.

Cabe destacar otra mujer que influyó en la moda literaria de la época, lamarquesa de Maintenon. La Academia Francesa fue en su origen una sociedad privada de eruditos que se transformó en 1635 en una corporación estatal, ante la insistencia del cardenal Richelieu.Los académicos propusieron la preparación de un diccionario, una gramática y un manual de retórica.

Se terminó y público sólo el diccionario.

Claude Favre Vaugelas realizóla mayor parte del trabajo del léxico.

Sus Remarques sur la langue française (Notas sobre la lengua francesa, 1647) lograron establecer los principios del uso de la lengua. Estuvieron entre los miembros fundadores de la Academia, Valentin Conrart, su primer secretario, y los poetas Jean Chapelain, François Maynard, el marqués de Racan yVincent Voiture.

Antoine Furetière, que se hizo miembro en 1662, fue expulsado en 1685 por recopilar un diccionario (que no fue publicado hasta 1690) cuya estructurasería considerada después más lógica que la adoptada por la Academia. Nicolas Boileau-Despréaux fue el principal crítico y teórico literario de la época clásica; su influencia se extendió por toda Europa.

Creía en la razón y en la ley natural y erapartidario de las definiciones exactas; su búsqueda consistió en establecer reglas por las que la literatura se convirtiera en una disciplina tan precisa como la ciencia.

Susprincipales obras, escritas en verso, son Las sátiras (comenzadas en 1660), Épîtres (Epístolas, comenzadas en 1669), y L'Art poétique (1674; El Arte de la Poesía ). Ejerció también una poderosa influencia literaria Jacques Bénigne Bossuet, el predicador más célebre de la época de Luis XIV.

Fue tutor del delfín y llegó a ser el principalportavoz de la iglesia en Francia.

Sus sermones y oraciones fúnebres ( Oraciones fúnebres, 1689) son modelo de retórica clásica. Pierre Corneille fue el primero de los maestros franceses de la tragedia clásica.

Su primer gran éxito fue El Cid (1636 ó 1637).

Corneille intentaba utilizar las unidades aristotélicas de lugar, tiempo y acción, pero la tensión dramática de sus tragedias era psicológica, derivada de las aspiraciones y frustraciones de los personajes en suesfuerzo por lograr la grandeza con el ejercicio supremo de la voluntad.

Jean Baptiste Racine, sucesor de Corneille, fue incluso más valorado.

Menos retórico y menosformal, logró más naturalidad en sus obras; utilizó pasajes líricos, que enriquecieron sus últimas obras dramáticas con el uso de coros, emplazamientos espectaculares,alternando temas clásicos, por ejemplo, Bérénice (1670) y Fedra (1677), con temas bíblicos en Esther (1689) y Athalie (1691).

En todas sus obras dramáticas las protagonistas principales eran mujeres, y las tensiones dramáticas giraban en torno a las vicisitudes del amor. Molière, el tercer gran escritor de teatro del siglo XVII, es el maestro francés de la comedia.

Su agudo sentido teatral hace que sus obras sigan siendo representadas conéxito hoy en día.

Esto puede ser atribuido, al menos en parte, al hecho de haber sido actor y director.

Entre sus comedias más conocidas están Las preciosas ridiculas, Tartufo (1664), El misántropo (1666), y El burgués gentilhombre (1670).

Molière satirizó los puntos débiles de la época, como el amaneramiento de los salones literarios, y los fallos humanos más comunes como la hipocresía, la credulidad, la avaricia, y la hipocondría.

Sus creencias filosóficas, semejantes a las de Rabelais y Montaigne,pregonaban el derecho del individuo a desarrollarse según su propia voluntad. Cabe destacar la contribución, en esta época, de los jansenistas, un grupo católico puritano opuesto a los jesuitas.

Algunos de los escritores y pensadores franceses másoriginales y contundentes de aquel tiempo fueron jansenistas, entre ellos los polemistas teológicos, Arnauld y Pierre Nicole aunque la figura principal es el filósofo, físico,matemático, y místico Blaise Pascal.

En los Pensées (Pensamientos, 1670), Pascal llegó a la conclusión de que ciertas realidades espirituales escapaban a la razón humana. Entre otros escritores notables de la época estaban los dos moralistas François de la Rochefoucauld y Jean de la Bruyère.

La Rochefoucauld ha sido considerado uno de losepigramistas más famosos de todos los tiempos.

En sus Reflexiones y máximas morales (1665), combina el interiorismo psicológico con una concisión que da a cada uno de sus epigramas brillantez y equilibrio.

Su condición social de aristócrata otorgó autoridad a su opinión sobre la vida de la corte.

Dado que la esencia de sus máximas es lavanidad de la pretensión humana y de la rivalidad, fue un aliado de los jansenistas. El juicio moral que La Bruyère hizo de su tiempo fue más duro y más comprensivo que el de La Rochefoucauld.

Su obra principal, Les 'caractères' de Théophraste, traduits du grec, avec les caractères ou les moeurs de ce siècle (Los caracteres de Teofrasto, traducidos del griego, con los caracteres o las costumbres de este siglo, 1688) es una colección de epigramas con retratos de estudios de personajes y personalidades satirizadas aquí y allá, que encarnaban los vicios y debilidades de su tiempo. La mejor novelista de la época fue la Condesa Marie Madeleine Madame de La Fayette.

Debido a su interiorismo psicológico, su novela La Princesa de Clèves (1678) se ha valorado como ejemplo temprano de la novela moderna.

Escrita con gran talento, se distingue por su sencillez, con sólo dos personajes, los amantes cuya relación abarcatoda la acción. Jean de la Fontaine, que está a la altura de Racine como poeta y a la de los grandes moralistas, es uno de los maestros de la época.

En sus Fábulas (1668-1694) utilizó las estructuras de las fábulas morales de Esopo.

Aportó a cada fábula, sin embargo, la facilidad y el interés narrativo de la historia breve.

El uso de animales como personajesen una época de censura, le permitió dar rienda suelta a su ingenio, fantasía, humor, y observación de la debilidad humana. 3.2 Siglo de las Luces El siglo XVIII, época de la Ilustración, se llamó así porque la mayor parte del esfuerzo intelectual se concentró en disipar la superstición y el oscurantismo de la Iglesia y deotras doctrinas institucionales.

Estuvieron entre sus precursores François de Salignac de la Mothe Fénelon, Bernard le Bovier Fontenelle, y Pierre Bayle.

En la Historia de los oráculos (1686) Fontenelle atacó la base milagrosa del cristianismo y de la Iglesia con el pretexto de exponer la credulidad de los griegos y de los romanos.

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